El Caballero apenas había pasado por el último portal de la cueva, ya sentía el aliento del Dragón a sus espaldas, cuando la mamá de Susana llamaba a su hija mayor a la cena por última vez:
Susana, ya te llevo llamando un rato y ya se enfrió tu... la señora no terminó, pues fijó la vista en la de su hija, como siempre, leyendo.
La Llamada del Señor de las Sombras. El título del libro no parecería interesante para una madre de familia, pero entre todos los que tenía Susana en su montón, había obras clásicas, novelas relativamente nuevas, mitologías, teatro... Casi toda una biblioteca. A la mamá no le molestó para nada, para Susana aun eran vacaciones y era mejor a que la niña anduviera en la calle a esas horas de la noche. La madre salió del cuarto silenciosamente, y fue como si jamás hubiera entrado.
Más tarde entró la hermana de Susana.
Oye, Sus, mejor marca la página; apagaré la luz en tres... dos... uno... Despegue. Así fue como apagó la luz, pero Susana había sido más lista, pues dejó abierto el libro.
La almohada, pero sin cenar. No durmió con el estómago vacío y a medianoche se levantó a devorar algunos bocadillos antes de visitar al Mago. Al volver a la cama se sentía ansiosa... ¿Habría Grodel, el temible Ogro devorado a Derat, el caballero Andante? Sin duda no, pero ¿Y Arcus, el escudero de nuestro héroe? ¿Lo habría usado de conejillo de Indias el malvado druida del pantano?. No podía perderse el final de la novela de Quince Tomos. Esa noche leyó de corrido varios de los tomos que le faltaban hasta terminar la obra...
Pero no se dio cuenta que tras leer el esperado final el Sol ya había salido. Sus padres se iban levantando -ellos ya no tenían vacaciones- cuando la hallaron leyendo en la mesa.
Susanita le dijo su padre ¿Cuánto llevas despierta?.
Unos diez minutos... le contestó en voz baja como tratando de encubrir su travesura.
La mañana pasó como si nada, pues todos le creyeron. Su hermanita se fue a la escuela. Sus padres, al trabajo.
Susana, necesito un poquito de ayuda con la casa le dijo su madre extendiéndole una hojita de deberes.
Susana la tomó sin apartar la vista de su libro. En cuanto la madre salió a trabajar, la niña corrió a hacer los deberes encargados, sin perder ni un segundo. En cuanto terminó se dispuso a iniciar un nuevo libro, esta vez era una novela de espías, de uno de sus autores favoritos.
Tampoco hay qué exagerar, no estuvo leyendo el día entero, simplemente se tomó unos ratos para desayunar, un poco de relajación, se puso a ver un par de videos musicales y revisó su e-mail.
A la tarde, su hermanita acababa de llegar de la escuela... Susana iba en la página 327 de un libro de Poemas Laaargos cuando una presencia no autorizada irrumpió en la recámara.
Gaby, te he dicho que no entres sin tocar la puerta dijo Susana, casi sin importarle.
Pero sí toqué, Su... pensé que no había nadie. contestó la niña en tono muy mimado.
Bueno, pues ya salte, no tienes negocio aquí respondió Susana, audiblemente molesta por el tono agudo de la voz de Gaby.
- Pero también es mi... Gaby no terminó su frase, pero se quedó embelesada con la pila de libros que casi tocaban el techo.
¿todos esos has leído? cuestionó Gaby a su hermana. Hoy sí respondió orgullosa Susana Ahora, fuera de aquí le dijo, empujándola delicadamente fuera de la habitación.
Leyó un poco más hasta acabar los libros que le quedaban y se vio en la necesidad de regresar a la Biblioteca. Regresó de volada los que había pedido y se aventuró a buscar nuevos títulos. Algo de Aventuras, colecciones de poemas y pensamientos, Antologías de diversos autores, una novela de vampiros y un par de teatro... Un Mini Combo, le decía ella. No era muy tarde, y se decidió por leer en la biblioteca uno o dos... o tres... o cuatro... Pakistán estaba en llamas cuando la bibliotecaria le instó a largarse:
Hijita, ya son las diez, elige algo para llevarte, que ya vamos a cerrar.
Con toda la tranquilidad del mundo se disponía a tomar un Mini Combo para llevar, cuando con el rabillo del ojo creyó ver algo... como una larga sombra, que saltaba por los estantes de libros. Susana sintió un poco de miedo, pero lo atribuyó a la noche, tomó algunos libros interesantes y se regresó a su casa.
De regreso a casa su madre le dijo muy preocupada:
¿Por qué tan tarde, hija?.
Perdón, ma Le respondió Susana me entretuve un rato en la biblioteca.
siete horas no son precisamente un rato agregó la madre, y frotándose los ojos un poco cansada le dijo: que no vuelva a pasar. Pasado mañana entras a clases y quiero buenas calificaciones. Ahora, vete a cenar y a acostar. Debes de acostumbrarte al horario de clases.
Susana hizo caso a la cena, pero estuvo acostada un par de horas sin poder conciliar el sueño. Se moría por empezar a leer Treintaicuatro poemas patéticos y una oda desesperada, obra súper larga y al parecer muy interesante. Por algo ha de ser Best-Seller- pensó Susana Debo averiguarlo ahora mismo. Iluminó un poco la cocina y se puso a leer el grueso volumen. Así pasó gran parte de la noche, hasta que le dio sueño y durmió por unas cinco horas lo que quedaba de oscuridad y en la madrugada se levantó sin querer hacerlo. - Anoche me faltaron tres poemas y la oda más me vale empezar ahora mismo o no regresaré los libros a tiempo. Eran las 5 de la mañana y su padre se acababa de levantar a sacar la basura cuando advirtió en la cocina la presencia de su hija.
Susana le dijo - ¿levantada tan temprano?.
Susana no respondió.
Bueno dijo su padre tras una pausa ayúdame a sacar la basura. Susana así lo hizo.
Más tarde Susana terminaba lo que sacó de la biblioteca, acompañada por su grande y jugosa hamburguesa de Carls Jr. En eso, que llega la mamá y le arrebata la hamburguesa.
Hija, ¿Cuántas veces te he dicho que no comas comida chatarra?.
¡Pero si es la Bacon Special Super Star! ¡Millones de Hamburgueses no pueden estar equivocados! se defendió Susana.
Nada de eso, Susanita, confirmó la madre, preparé sopa para ti y tu hermana, es nutritiva y deliciosa; espero que me lo agradezcan y se la coman contentas. Nada de hamburguesas hasta después de comer.
Dicho eso la madre salió airosa de la recámara, y en eso voltea Susana y ve cómo su progenitora le descarga una generosa mordida a la hamburguesa de Seis Dólares. Lo que me faltaba- piensa Susana- ella quería mi hamburguesa más que yo. Sopa... no puede ser continuó divagando Susana- ¿cómo se puede comer eso mientras se lee?. Esa tarde leyó con el estómago vacío.
Día de regreso a clases, Susana se reencuentra con sus amigas y se divierte bastante.
BIOLOGÍA III, marca el pizarrón.
Espero que no estén muy oxidados por las vacaciones dijo el mismo profesor que les tocaba el semestre pasado, y luego de hacer un ingenuo chistecito por el que todos sonrieron inició a preguntar algunas cosas de lo que se había visto en Biología II:
¿Qué es la Mutación Puntual?.
No faltó el chistosito de Adán que dijo medio ahogado:
La que nunca llega tarde seguido por un despectivo Baaaaah del resto del salón y un par de risitas entre dientes.
Finalmente Susana y otra niña levantaron la mano para contestar.
Arisema dijo el profesor- ¿Qué es la Mutación Puntual?.
Pues... Vendría siendo como... Cuando se gana o pierde una base o cuando... cuando... se sustituyen.
Bien dijo el profesor.
Estaba a punto de pasar a otra pregunta cuando Susana comentó en voz bastante alta:
Creo que a Arisema le faltó decir que podía ser de dos tipos, Por sustitución de una Base o Constitución Recorrida, que a la vez se divide en...
Y así continuó unos buenos minutos, hablando de forma fluida y completamente entendible (tanto que hasta el profesor quedó impresionado), y para terminar dio ejemplos prácticos sin rebuscarle mucho, pero de razonamiento avanzado.
Así pasaron las otras seis clases de ese día y uno por uno fue dejando a los maestros con el ojo cuadrado y dándose a ver como una niña genio.
¿dónde aprendiste todo eso, Susana? preguntó la maestra de Psicología.
Leyendo lo correcto respondió orgullosa Susana.
Fue ese mismo día en que a altas horas de la noche, donde contraindicado se encontraba leyendo en un rincón de la biblioteca, cuando le pareció escuchar una vocecilla al fondo de un pasillo y al aventurarse curiosa, descubrió a un curioso y transparente ente que se mostraba con porte altivo y caballeroso a la chiquilla. El sujeto se veía como uno de esos que aparecen en las obras de teatro de Romeo y Julieta. Si dijera que parecía ser Shakespeare en persona me tomarían por mentiroso, pero al menos así Susana lo imaginaba: un hombre de edad avanzada, vestido al estilo de la época, ¿por qué no decirlo? Casi calvo.
Bueno, el caso es que el señor era así, pero transparente. Más emocionada que asustada, Susana cuestionó al caballero sobre su presencia en el sitio:
¿Qué hace aquí, extraño caballero?.
El sujeto, nada sorprendido respondió:
Damisela, yo soy un fantasma.
Susana, nada sorprendida inquirió:
¿y qué hace aquí?.
Con su voz más refinada y un extraño tono español, el fantasma contesta:
Basta de rodeos, niña, yo soy, o mejor dicho, he sido el Marqués de Dragonza, un diminuto reino español. ¿Quién sos vos?-concluyó.
Soy Susana, pero ya dime ¿Qué haces aquí?- cuestionó ansiosa Susana.
El Marqués tosió avergonzado y le dirigió estas palabras:
Yo paso aquí las noches en vela, digiriendo cuanto escrito hallo a mi alcance.
Habrá usted caído en cuenta de que tenemos los mismos pasatiempos, y es por eso que me presento a su persona del modo más indicado...- acabó.
¡Caramba!- dijo Susana- o sea que usted es un fantasma lector, como el de un programa...
El caso es el siguiente- explicó el Marqués rápidamente Yo fui un lector vivaz y entusiasta en vida, pero ahora que he pasado a mejor vida he leído mucho más de lo que jamás habría podido en términos mortales; y como he visto a su persona leer de forma desesperada durante las previas semanas, y hallando evidente el parecido entre su carácter y el mío, he decidido compartir con usted los siguientes puntos-
Sacando de uno de sus bolsillos una pequeña hoja color sepia, el Marqués extendió su brazo hacia nuestra protagonista. Susana tomó la hoja y la observó detenidamente.
Este es un escrito encantado que se acostumbra hacer en el Otro Mundo cuando uno ya tiene un poco de experiencia.- explicó el Marqués Y una ves que una persona culta como es usted la halla leído, aprenderá todos los apócrifos trucos de su servidor.
Susana repasó la hoja, pero no la halló escrita en un lenguaje coherente, sino que eran palabras realmente ininteligibles y sin sentido alguno. Susana trató de pedir explicación a su interlocutor, pero al alzar la vista se percató de que ya no estaba. Sin perder tiempo, Susana tomó los libros que acababa de sacar y se dirigió a casa.
En la comodidad de su hogar, Susana repasó el extraño texto y lo leyó completito, al derecho y al revés y en voz alta hasta altas horas de la noche, sin comprender qué clase de significados podría ocultar. Su hermana entró al poco rato sin tocar.
Tres, dos, uno... ¡Fuera luces y a dormir! dijo Gaby en lúdico tono.
Susana estaba a punto de regañar de nueva cuenta a su entrometida hermana cuando se percató de un hecho insólito. Las palabras no se oscurecían, sino que Susana las veía más claras que nunca. Allí fue como comprendió todo...
Más noche lo intentó con otros libros y comprobó muchas cosas. Podía leer bajo cualquier tipo de iluminación, con las yemas de los dedos o los ojos cerrados. No tardó en darse cuenta de otras repentinas habilidades, por ejemplo, podía ahora dormir mientras leía, lo cuál la hacía inmune al cansancio; al sumergirse en las palabras podía recrear sueños casi reales basados en los acontecimientos del libro que leía y muchas otras curiosidades.
Pasaron así varias semanas y Susana leía más que nunca, pero un día sintió que tal vez la gente se estaría dando cuenta: Susana no comía, no dormía, no iba a la escuela ni ninguna de las cosas que hacía antes. Se encontraba terminando una obra de título desconocido cuando entraron sus padres y hermana envueltos en un pánico indescriptible. Junto a ellos venían un par de sujetos grande vestidos de color blanco. Susana comprendió que tal vez nunca terminaría de leer su libro si había tanta gente cerca interrumpiéndola. Uno de los hombres la tomó por el brazo, pero en ese instante un destello iluminó la habitación y ante el asombro de todos, Susana comenzó a desaparecer: su fisonomía comenzó a desvanecerse entre un montón de letras. Nadie comprendió bien cómo ni por qué sucedió, pero lo cierto es que nadie la volvió a ver en ese mundo.
Ahora Susana está en un lugar que le gusta más, hay sólo una mesa, una silla y un librero de material infinito, sin nadie que la moleste.
Al fin puedo empezar a leer este dice Susana con la emoción de lectora a flor de piel. En un principio sólo había el caos, entonces Dios dijo: Hágase la Luz..., empieza.
FIN